Erase una vez, un lugar maravilloso, donde la naturaleza, el clima y las gentes que vivían en el hacían que la vida fuera agradable. Por supuesto que como en cualquier otra parte, en este lugar también había personas que necesitaban creer que eran más puros de sangre, mejores en principios y solo por haber nacido en ese lugar maravilloso, podían mirar a los demás por encima del hombro, o como si fueran seres superiores. El problema no era tanto, que esos seres existiesen y pensaran de una manera diferente a la gran mayoría, que lo era sin duda. El problema de verdad, se producía cuando el dirigente principal del paisito se convertía en un aliado necesario de los excluyentes para de una manera más sibilina poder llegar a conseguir los mismos objetivos. Y al mismo tiempo que condenaba viles asesinatos, ponía en cuestión las sentencias de los tribunales y las leyes que el mismo estaba obligado a respetar y hacer cumplir. La equidistancia entre el verdugo y la víctima. El se consideraba una víctima de la incomprensión del parlamento y por lo tanto justificaba su actitud diciendo que el pueblo tiene que poder decidir. Eso sí, sobre lo que él, como un gran dictador se le ocurriese preguntar. ¿A adivinado quien puede ser el personaje en cuestión? le daré otra pista. Si usted ha visto algún documento eclesiástico se habrá dado cuenta de que la antefirma, dice: Yo el.................. No se si estuvo en algún seminario, pero es seglar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Yo le veía como una persona dialogante, pero como pasa siempre (en mi opinión) con la gente que trabaja bajo esas siglas dan una de cal por otra de arena.
Y en los cargos públicos, un 50% de aciertos, es una cantidad muy baja.
Yo era de JosuJon
Un saludo
El dialogo, no es la medicina que cura las enfermedades. Sobre todo si, como se suele decir, es un dialogo de sordos. Todo va bien si aceptas lo que yo digo, sobre todo, por que estoy en posesión de la verdad. El dialogo significa escuchar al otro, y tratar de encontrar puntos de encuentro entre distintas posturas.
Por desgracia esto no suele ser habitual. Cuando entre diez personas, hay nueve opiniones que coinciden y una que discrepa, ésta última tendrá que reflexionar sobre si está en lo correcto.
Publicar un comentario