jueves, 24 de enero de 2008

Arizmendi

Quizás sea que los guipuzcoanos seamos un poco modestos y no presumimos de nuestros restaurantes, sidrerías, etc. Hoy he conocido un montaje de bodega y restaurante a lo grande en el Territorio de Bizkaia. Se celebraba el décimo aniversario de la puesta en marcha de EUSKALTEL, como proyecto completo de comunicación: teléfono fijo y móvil y televisión. Nos han recibido en una bodega en la que los depósitos plateados de acero inoxidable, nos hacían pasillo, acompañados de unas azafatas vestidas de mariposas anaranjadas. Al fondo de la bodega un espacio abierto preparado para el evento, música de fondo poca luz y muchos invitados a la celebración. El equipo ciclistas Euskaltel-Euskadi, mundo de la empresa con la gran patronal vasca, prensa, políticos locales, parlamentarios vascos y españoles, antiguos consejeros del Gobierno, personal de la empresa, y ..... Por supuesto ha habido discursos: del antiguo Lehendakari Ardanza, hoy Presidente de la entidad, y ha cerrado el actual Presidente Ibarretxe. No desgranare aquí lo que se ha dicho en ellos, pero me quedare con la sustancia. "Hemos superado un reto importante en un mundo competitivo, como el de las comunicaciones, somos un referente en España y en Europa, pero tenemos que ser a futuro el referente". Luego comida en el restaurante, encima de la bodega, repartidos en mesas redondas en las que nos habían repartido para que no fueran de un mismo color político. La comida ha sido en plan fino: los aperitivos los han servido cuando estábamos esperando a los discursos, pero todos los de la mesa hemos coincidido en que no habíamos probado tres o cuatro y sobre todo uno titulado:Almejas "comunicando con señales de Humo". El menú era: Gamba tximeleta Euskaltel, 2. Rodaballo con "fibra óptica" crocante, dos trocitos. Cordero cocinado con posos centrifugados de Oporto. Y para cerrar, el postre: Naranja, no es solo un color. Todo ello, regado con Txakoli Gorka Izagirre, Baigorri, vendimia seleccionada y para brindar un poco de Champagne. Para finalizar hemos tenido una actuación musical de unos artistas de la Txalaparta, acompañados de otros músicos percusionistasy de otros instrumentos. Dos interpretaciones que a mi me han gustado. La percusión en la sala finalizando, ha tenido continuación en la calle con una pequeña colección de fuegos atificiales, que como era de día tenían unos coloridos más vistosos, verdes, morados, plata y por supuesto naranjas.
La velada ha sido agradable en un restaurante que según me han dicho ha obtenido una estrella Michelin recientemente y que a partir de ese momento, hay problemas para encontrar mesa cualquier día. Lo digo como me lo cuentan. Estos vizcaínos, les gusta hacer todo a lo grande, menos las raciones de comida que seguro que algunos de sus antepasados hubiesen dicho: una vez probadas las muestras ¿cuando viene la comida?.
En fin, cocina minimalista.

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